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One of the harder things about learning is failure. We tend to want everything to succeed. This type of thinking is driven into our minds at an early age. After all, when a child comes home with a report card that is all “A’s” the accolades are great. The end of the school year is about honoring students who have managed to keep high grades. Yes, there is the acknowledgment of “the most improved student” but by and large we celebrate those who succeed. It is hard to know how to respond to failure, but it is a crucial part of learning, maybe even one of the most crucial parts of learning. Yet, our fear of failure makes us less likely to try or learn something new. This fear of failure shuts down laboratories!

Entering into the fall, we took the youth ministry laboratory to a new level. We allowed the students to self select one of six ministry teams to join for the next 8 weeks. The teams would work on a project that would then be presented to a larger audience. Originally, we thought we would present these projects on October 18;  then it was October 25. We succeeded in being able to present the projects on November 1. We missed our deadline…fail?

As we had originally dreamed up our six ministry teams, our students would work hard to put together their projects and then present them to a group of teens, possibly even teens they invited. On November 1, we filled the room with the elementary aged kids of New Vida. We missed our audience…fail?

The six ministry teams each had lofty goals. The music team had hoped to do two songs. They did one. The dance team had planned to incorporate different decorations and outfits into their performance. They had non matching outfits and red ribbon. The drama team had practiced so that everyone would hear them. They needed microphones. The video team had recorded enough material for an introduction and explanation that would be around 5 minutes long. They produced a one minute piece. The activity team had explored creating a number of different games. They led a version of tag. The art team had intended to have their project finished days ahead of time. They finished 3 minutes before the unveiling and it didn’t quite line up as expected. Each team had to change their plans…fail?

The experiments did not go exactly as planned but they did produce results. All in all the 36 teenagers under the guidance of six adults discovered they could do some pretty cool things. So when it came time to sign up for the next round of teams, our students stepped up and were willing to risk it again.

All in all, the first round of this experiment in our youth ministry had set backs and obstacles, even a few moments of failure, but it opened the door for our teens to learn and grow. In the past, I have been slow to lead into a project like this because of failure. I was afraid of what things might look like if it failed. I am grateful for this group of students, the team of adults, and the congregation that sees failure as a reasonable part of trying. And after all, if we don’t try, how will we learn something?

Special thanks to Danny, Cheryle, Josh, Vera, and Alethea for helping guide these ministry teams of teens.

Stay tuned for more from our students. They’ll be presenting their newest endeavors at the Family Christmas Celebration on December 17.

en Español

Una de las cosas más difíciles de aprender es el fracaso. Tenemos tendencia a querer que todo tenga éxito. Este tipo de pensamiento se pone en nuestras mentes a una edad temprana. Después de todo, cuando un niño llega a casa con una cartilla escolar que es todo “A”, los aplausos son geniales. El final del año escolar se trata de honrar a los estudiantes que han logrado mantener altas calificaciones. Sí, existe el reconocimiento de “estudiante más mejorado”, pero en general celebramos a los que triunfan. Es difícil saber cómo responder al fracaso, pero es una parte crucial del aprendizaje, tal vez incluso una de las partes más importantes del aprendizaje. Sin embargo, nuestro miedo al fracaso nos hace miedoso a intentar o aprender algo nuevo. ¡Este miedo a fallar apaga los laboratorios!

Entrando en el otoño, llevamos el laboratorio del ministerio juvenil a un nuevo nivel. Permitimos que los estudiantes seleccionaran uno de los seis equipos ministeriales para unirse durante las próximas 8 semanas. Los equipos trabajarán en un proyecto que luego se presentaría a un público más amplio. Originalmente, pensamos que presentaremos estos proyectos el 18 de octubre;después fue el 25 de octubre.Finalmente pudimos presentar los proyectos el 1 de noviembre. Perdimos nuestra fecha de vencimiento… ¿fallas?

Como originalmente habíamos soñado con nuestros seis equipos de ministerio, nuestros estudiantes trabajaron duro para crear sus proyectos y luego presentarlos a un grupo de adolescentes, posiblemente incluso a los adolescentes a quienes invitaron. El 1 de noviembre, llenamos la habitación con los niños de primaria de New Vida. Perdimos a nuestra audiencia … ¿fallas?

Los seis equipos ministeriales tenían grandes metas. El equipo de música esperaba hacer dos canciones. Hicieron uno. El equipo de baile había planeado incorporar diferentes decoraciones y disfraces en su actuación. Tenían trajes que no combinan y cinta roja. El equipo de drama había practicado para que todos los escucharan. Necesitaban micrófonos. El equipo de video había grabado suficiente material para una introducción y explicación que duraría alrededor de 5 minutos. Ellos produjeron una pieza de un minuto. El equipo de actividades había explorado la creación de varios juegos diferentes. Ellos lideraron una versión de un juego. El equipo de arte tenía la intención de terminar su proyecto días antes de tiempo. Terminaron 3 minutos antes de la presentación y no se funcionó como se esperaba. Cada equipo tuvo que cambiar sus planes … ¿falló?

Los experimentos no salieron exactamente como se planearon pero sí produjeron resultos. Con todo, los 36 adolescentes guiados por seis adultos descubrieron que podían hacer algunas cosas geniales. Entonces, cuando llegó el momento de inscribirse para la próxima ronda de equipos, nuestros estudiantes intensificaron y estuvieron dispuestos a arriesgarse de nuevo.

En general, la primera ronda de este experimento en nuestro ministerio juvenil tuvo reveses y obstáculos, incluso algunos momentos de fracaso, pero abrió la puerta para que nuestros adolescentes aprendan y crezcan. En el pasado, he tardado en liderar un proyecto como este por fracaso. Tenía miedo de cómo se verían las cosas si fallara. Estoy agradecido por este grupo de estudiantes, el equipo de adultos y la congregación que considera el fracaso como una parte razonable del intento. Y después de todo, si no lo intentamos, ¿cómo aprenderemos algo?

Un agradecimiento especial a Danny, Cheryle, Josh, Vera y Alethea por ayudar a guiar a estos equipos ministeriales de adolescentes.

Manténganse atentos para más de nuestros estudiantes. Presentarán sus más recientes esfuerzos en “Family Christmas” el 17 de diciembre.